Profesional y humano

Profesional y humano

En nuestra cabeza, todos tenemos una idea de que significa el concepto ser profesional. Pero más allá de los hechos, de que las actuaciones y el trabajo determinen la profesionalidad, hay mucha gente que asocia a este concepto otras características vinculadas a la imagen y a la apariencia. Es normal, siempre se dice que para ser algo, debes parecerlo. 

Si buscas imágenes de profesional, prácticamente en todas ellas verás alguien vestido de traje. Parece que alguien es más profesional que otro si viste más formal que informal, si las fotos que publica en instagram están más retocadas o hechas por profesionales. Es la sensación de que, cuanto más trabajo hay invertido en la apariencia, más profesional se es. Y podría parecerlo, porque está dedicando tiempo e importancia a su aspecto, pero puede que el tiempo que destine a eso, se lo esté quitando a atender profesionalmente a sus clientes. O en el caso del deportista, a sus entrenamientos, a su rendimiento, a sus patrocinadores, a sus seguidores, a atender a medios de comunicación… 

En el deporte pasa también, veo a muchos deportistas que, en sus redes sociales, se comportan como deportistas, como profesionales, y no tanto como personas. Creen que tienen que dar la imagen de deportista profesional y todo el rato nos muestran su esfuerzo, su entrenamiento, su alimentación. Ya sé que la mayor parte del tiempo os dedicáis a hacer estas cosas, pero sois mucho más que eso, y eso otro mucho más que sois, es lo que marca la diferencia. 

Diferenciación

¿Qué tienes tú de distinto para llamar mi atención en comparación con otros deportistas de tu misma disciplina deportiva? ¿por qué, más allá de los logros, un niño o una niña se va a fijar en tí como referente? ¿Cuál es tu historia? ¿De qué forma afrontas el día a día? ¿Cómo te expresas y comunicas con tu gente cuando no tratas de ser “el/la deportista”? ¿Cuáles son tus intereses? En definitiva ¿y tú quién eres más allá del entreno y la competición?

Perfección vs humanización

El querer aparentar ser profesional muchas veces nos hace parecer perfectos, como si no hubiéramos roto nunca un plato. Y eso, que inicialmente hacemos para atraer a los demás, y que valoren nuestra profesionalidad, irónicamente, nos aleja porque no nos hace parecer humanos. No nos ayuda a ser cercanos, hace que la gente no pueda empatizar con nosotros, ni pueda conectar, porque nos coloca, de alguna forma, en un escalón superior. 

La gente quiere conectar con héroes pero que estos sean de carne y hueso, que crezcan, evolucionen e incluso que se equivoquen si están dispuestos a reconocerlo y reparar el error. 

¿Y cómo hago para ser profesional y humano?

Vamos a atacar primero el exceso. Pregúntate qué es aquello que dejas de hacer, que te impide sentirte tú mismo/a, con tal de ser o aparentar que eres profesional y reflexiona sobre el coste que pagas por la apariencia.

En segundo lugar, elabora una lista de las cualidades que debe cumplir alguien que para ti es ser profesional o ser deportista, y a continuación pregúntate ¿cuáles son las que realmente afectan a tu rendimiento deportivo o que coinciden con tus principios y valores? Los que no cumplen con esas dos… ¿qué finalidad tienen, para qué actúas así?

Reafirma cuál es tu concepto de profesional y cree en él. Siéntete cómodo/a con tu definición sin que te importe qué definición tienen los demás, porque cada uno puede haberle aportado sus matices en función de su educación, su cultura, sus tradiciones…

El peso y la forma de lo que comunicas

Analiza también cómo estás comunicando lo profesional que eres. El principal error cuando pretendemos que alguien nos vea como nos gustaría, es etiquetarnos nosotros mismos con esa etiqueta. Decimos “yo soy profesional”, cuando la clave está en mostrar lo que hacemos: entrenando a las 5 de la mañana, distintas sesiones a lo largo del día, dedicando tiempo al descanso invisible… La gente ya interpretará que eres profesional, no hace falta que hagas la suma, o que digas el resultado, los hechos hablarán por sí solos.

Si ya haces esto así, vamos a pensar en tu lado humano. Para ello, mira también la proporción del contenido. Al menos ¼ o 2/8 contenidos que publiques en redes sociales tienen que ser de corte humano, que hablen de ti, de tu estilo de vida. A la gente le gusta conectar con gente, y que les hablen de tú a tú: hazte selfies, habla a la cámara (a tus seguidores) en tus stories, videos, reels…

Ábrete

Y dejo para el final lo más importante para humanizar tu marca, ábrete. Se tú mismo/a, imagina que tienes un grupo de amigos que están en la otra punta del mundo y que solo puedes comunicarte con ellos por redes sociales. No autocensures o decores tu propio mensaje pensando en cómo quedarás mejor, no trates de encajar, muéstrate, destaca, se tú, con tus aciertos y tus errores. Así es como realmente se crea comunidad, porque la gente querrá formar parte de ese grupo y hablar contigo así, de tú a tú. 

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